Soy amante de los videojuegos desde que tengo memoria y disfruto mucho escribiendo sobre ellos. La música es mi otra pasión; soy tecladista y obvio que ya saqué varias piezas de Nobuo Uematsu. Leer más »
Email: lg.bordino@gmail.comDouble Fine y Bandai Namco se unen para traernos un roguelike lleno de mutaciones y poderes especiales. Suena muy bien, ¿no? Vamos a verlo.
Ambientado en un mundo post-apocalíptico, nosotros seremos un valiente joven que debe sumergirse en lo profundo de seis niveles para encontrar una cura que salve a la humanidad. Y sí, va uno solo porque, eh, bueno... no lo sabemos, ja. De todas formas, suena sencillo y hasta corto, ¿no? Lo que no mencionamos es que allí le esperan mutantes, zonas radioactivas, escenarios generados aleatoriamente y esa delgada línea entre ser súper poderosos y perderlo todo en segundos. El juego cumple al pie de la letra varios de los puntos vitales que suelen brindar los títulos de este género, y hasta podríamos decir que no innova demasiado, pero vayamos por partes.
Finalmente llegamos a la zona de peligro y comenzamos a entender qué era esto de las mutaciones que tanto nos hablaron en los avances. Con vista aérea, el objetivo de cada nivel es abrir la puerta de salida y huir por allí, y para ello antes tendremos que activar los mecanismos (cuyo número total y ubicación varía). La jugabilidad al comienzo es muy simple y consta de golpear con nuestro bate y esquivar (si, te mandan a salvar a la humanidad con un bate, ¡ja!). Pronto se nos aparecerán los primeros monstruos salvajes y con estas pocas herramientas tendremos que eliminarlos. Pero no tardaremos más que unos minutos en derrotar a los suficientes para llenar nuestra barra de experiencia y mutar... y aquí viene lo bueno jóvenes.
La gracia del juego es superar los seis niveles, que pueden durar alrededor de dos horas. Obviamente es más complicado de lo que suena, y puede llevar sus buenos intentos. Eso sí, por más que la jugabilidad se vea modificada en cada partida, luego de perder les aseguro que no van a querer volver a repetir todo inmediatamente; es más bien un título para intercalar con otro juego. Eso no significa que RAD no sea un juego adictivo, de verdad cuenta con una fórmula conocida pero que siempre te invita a jugar nuevamente. A medida que avanzamos, los monstruos se ponen más pesados y numerosos, hay bosses en cada instancia, cada vez es menos probable encontrarnos salud y llega ese momento intenso en el que tenemos que defendernos de cada golpe como si fuera el último.
Un punto muy destacable es la aleatoriedad que maneja RAD. Los escenarios se modifican totalmente y es muy raro sentirnos en un mismo lugar. Claramente los niveles siguen una norma de ambientación, pero la disposición de la salida, enemigos y demás siempre es diferente. Y ni hablar de las combinaciones de poderes que podemos llegar a recibir. También hay detalles random que pueden salvarnos de una crisis, como un objeto curativo oculto en la planta menos pensada del escenario. Eso sí, recibir muchas habilidades en un corto lapso a veces puede ser un arma de doble filo; por la emoción de probar todo lo que nos dieron muchas veces se pierde salud que hasta con el simple bate hubiera sido evitable.
Publicado junto a Bandai Namco, es un nuevo juego del tipo roguelike, con ambientación post-apocalíptica. Los creadores de Psychonauts nos invitan a ingresar a una zona radioactiva para encontrar una cura para el mundo. A medida que avancemos, conseguiremos habilidades mutantes y tendremos un gran riesgo de perder la vida.
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