Soy amante de los videojuegos desde que tengo memoria y disfruto mucho escribiendo sobre ellos. La música es mi otra pasión; soy tecladista y obvio que ya saqué varias piezas de Nobuo Uematsu. Leer más »
Email: lg.bordino@gmail.comEl dúo de aliens con más onda está de regreso, con una secuela a cargo de uno de sus creadores originales. Desde 1991 han pasado casi 30 años, ¿lograrán resurgir con este título?
Todo comienza como uno lo esperaba: música funk y con mucha onda, los protagonistas viajando en una nave espacial y problemas por venir. Mientras intentan sorprender a dos señoritas, Lewanda y Latisha, el dúo se estrella en tierras desconocidas. Nuevamente tendrán la responsabilidad de explorar las clásicas islas flotantes, reunir las piezas de la nave y regresar a salvo. La historia vuelve a ser muy simple y directa, sin nada que contarnos en el transcurso de la aventura. De hecho, todo se presenta con una introducción que deja un poco que desear, aunque permite ver su intención de devolvernos a la época del original.
Los regalos son el toque especial de Back in the Groove. Ese elemento sorpresa que nos puede salvar la partida, o arruinarla. Que nos puede hacer reír o sufrir. Sin más misterio, son paquetes que pueden producir todo tipo de efectos en el personaje, el escenario, los enemigos y más. Y lo divertido es que en principio no sabemos qué traen. Haciendo uso del "prueba y error", iremos aprendiendo qué es lo que hace cada uno, y también podremos descifrar aquellos que no tienen nombre con un personaje que estará paseando en cada isla. Y, ¿por qué arriesgarse a usarlos? Porque además de tener que alegrarnos o padecer su contenido, también nos darán experiencia.
Lo mejor de Back in the Groove es que siempre tiene alguna sorpresa esperando, para bien o para mal. Y digo esto porque podemos hacer un descubrimiento positivo, o puede aparecer un nuevo enemigo que nos arruine la partida. Porque sí, al perder debemos empezar todo de nuevo. El juego nos ofrece un mundo fijo, el cual sirve como "histora principal", y luego podremos disfrutar de mundos aleatorios. No es un título demasiado rebuscado, pero son sus bizarras posibilidades las que lo hacen atractivo: por usar unos patines podés terminar cayéndote dos pisos abajo, hay un personaje que elimina a los enemigos "cantando" a cambio de dinero, hay un regalo que activa una alarma para que todos te persigan, etc. En su simpleza, ofrece mucho para ver.
Sus escenarios pecan de ser bastante simples y repetitivos. Aunque la idea es mantener el espíritu del original, a veces nos da la sensación de haber recorrido el mismo piso varias veces porque se parecen mucho entre sí. Hay algunas instancias donde se producen cambios, como un corte de luz, pero no consigue brindar suficiente variedad. Lo que sí aplaudo es la cantidad de personajes (tanto buenos, como malos) y sus animaciones. Aportan mucho humor al recorrido y casi sin necesidad de diálogo; basta con que produzcan algún fx para sacarnos una sonrisa. Obviamente, por el lado artístico, las palmas se las lleva la música. Llevándonos de viaje a la época funk, tenemos varias melodías del género, con bajos súper acentuados y mucho ritmo. Sabíamos que por este lado no podía defraudar.
Vuelve el clásico de aventuras, cuya primera entrega fue allá por 1991. Con 25 niveles aleatorios y nuevos personajes, promete el mismo nivel de desafío que los primeros.
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