02 de Noviembre del 2026
[Review/Juego Argentino] Defensores del Barrio
Desarrollado por el estudio argentino Pernich Media, Defensores del Barrio es un juego arcade que nos propone ponernos en la piel de tres héroes muy diferentes, cada uno con su propio minijuego y una causa por la que luchar.
Hay algo muy lindo en los videojuegos que apuestan por una estética retro y una propuesta sencilla; y si encima le sumamos una ambientación distópica bien argentina, cumbia y personajes que gritan "¡cagón!" en medio de una pelea, tenemos una combinación bastante épica.
Desde el primer segundo, el juego deja en claro su intención de recuperar esa onda de los arcades clásicos, con gráficos pixel art y una presentación que remite a los videojuegos de otras épocas. Además, desde el menú principal podemos acceder a una sección de biografías para conocer un poco más sobre los personajes y el mundo distópico en el que se desarrolla la aventura; un detalle interesante para entender qué hay detrás de cada uno de estos héroes.
La propuesta se divide en tres experiencias arcade, y arrancamos con Cruz Negra, un boxeador del conurbano bonaerense que tiene que defender un comedor infantil de las amenazas que se presentan en el barrio. Todo ésto, por supuesto, acompañado de una cumbia espectacular que nos mete de lleno en la acción.
Este primer minijuego es un beat 'em up en 2D que transcurre en una única pantalla. Nuestro objetivo es golpear a todos los enemigos que se acerquen al comedor, empezando por algunos policías y llegando a situaciones bastante más caóticas a medida que avanzan los días. Los controles son sencillos: podemos movernos hacia los costados, saltar y golpear, además de conseguir un power-up que nos vuelve más grandes e invencibles durante unos segundos, momento en el que Cruz Negra agarra y grita su propio nombre. Cada tanto, algún enemigo también se despacha con un "¡cagón!", un detalle que me partió de risa.
La idea es sobrevivir durante siete días y conseguir la mayor puntuación posible. Si bien las peleas pueden volverse bastante caóticas y tienen su gracia, la duración de cada partida termina jugando un poco en contra; especialmente porque las mecánicas son bastante simples y, después de un rato, la experiencia puede hacerse algo larga.
Después llega el turno de Roller Queen, una patinadora que debe impedir que unos empresarios destruyan un espacio público para construir edificios. En este caso, estamos frente a un pseudo infinite runner en 2D, en el que avanzamos hacia la derecha mientras esquivamos obstáculos y enemigos. Para abrirnos camino podemos saltar, agacharnos o directamente prender fuego a quienes se interpongan en nuestro recorrido; bastante tranquila ella por suerte jajaja.
Al igual que con Cruz Negra, la propuesta es aguantar durante un determinado período de tiempo, mientras la acción va aumentando y aparecen cada vez más elementos en pantalla. Nuevamente, el minijuego puede sentirse un poco largo para lo que ofrece. Entiendo que la intención es darle más duración a cada uno de los tres arcades, aunque también creo que una experiencia más breve podría haber funcionado.
Por último, tenemos a El Infernal, un personaje que probablemente se convierta en el favorito de más de uno. Este ingeniero industrial transformado en una máquina de guerra tiene que enfrentarse a fuerzas militares extranjeras que buscan explotar los recursos naturales de una reserva ecológica argentina. Para eso, contamos con un arma futurista y una pantalla que avanza verticalmente, mientras nos movemos libremente y disparamos a todo lo que se nos cruce.
Este tercer minijuego es un shoot 'em up vertical que le da un poco más de dinamismo a la propuesta, con enemigos por todos lados, diferentes armas y power-ups para desatar el caos. Incluso podemos encontrar mates para recuperar vida, momento en el que el protagonista esboza un mítico "¡matecito!". Porque sí, estamos salvando el medioambiente y defendiendo la soberanía nacional, pero ante todo hay prioridades.
En menos de una hora es posible probar los tres arcades y, a partir de ahí, queda en cada jugador decidir si quiere seguir intentando superar sus propios récords.
Conclusiones
Defensores del Barrio es una propuesta indie sencilla que apuesta por la estética retro, un poco de humor, y una ambientación muy nuestra. Sus tres minijuegos ofrecen mecánicas diferentes, muchos matecitos, y algún que otro enemigo que te grita "¡cagón!". Es una pequeña experiencia arcade con identidad argentina, ideal para quienes tengan ganas de jugar algo distinto por un rato.
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