Soy amante de los videojuegos desde que tengo memoria y disfruto mucho escribiendo sobre ellos. La música es mi otra pasión; soy tecladista y obvio que ya saqué varias piezas de Nobuo Uematsu. Leer más »
Email: lg.bordino@gmail.comSi te gustan las experiencias rítmicas y narrativas, esta pieza de arte logra mezclar ambas para cautivarte por unas agradables horas. Activá tu metrónomo interno y comenzá a leer.
En el gameplay que acompaña la nota podrán apreciar mi positiva reacción cuando el juego me demostró en la mismísma pantalla de título que mis pies iban a seguir el ritmo de principio a fin. Y es que antes de comenzar, podemos ver a Gabriel, el protagonista, en una camilla de hospital. Lo que parece una imagen trágica se vuelve arte en pocos segundos, ya que el ritmo cardíaco de nuestro personaje comienza a marcar el pulso del tema introductorio, una delicia. ¿Por qué nos encontramos en coma?, ¿a dónde nos dirigíamos antes de terminar en ese estado? Son preguntas que deberemos despejar introduciéndonos en la mente de Gabriel para hacer un recorrido musical por sus recuerdos y obtener así las respuestas. Y de eso se trata A Musical Story, en resumen.
Los primeros niveles son muy sencillos, y sirven como tutorial para lo que pronto se volverá todo un dictado rítmico de Conservatorio. La jugabilidad puede verse como una mezcla entre Guitar Hero y Simon, porque no sólo se trata de presionar botones en el momento indicado, sino también de poder recordar una estructura rítmica más o menos de memoria para interpretarla correctamente en nuestro turno. Para explicarlo mejor, digamos que vamos a escuchar una melodía, y luego vamos a tener que repetirla sin ver las notas caer, sino más bien guiándonos por nuestro oído. Ahora, el juego nuevamente demuestra que está hecho para relajarnos y no desafiarnos, porque si te equivocás muchas veces, sí va a aparecer una pequeña guía para facilitar las cosas.
Aunque el juego no es muy largo, hay un incentivo para repetir los niveles, y es el juntar las estrellas. Simplemente se obtienen logrando superar cada nivel sin un error, lo cual puede volverse un verdadero desafío en las últimas etapas. Como mencioné anteriormente, se nota que la intención de Glee-Cheese Studio no es que te quedes atorado o tengas que repetir mil veces una canción, sino más bien que disfrutes de esta trayecto lleno de colores, melodías, drama y enseñanzas. Así logran un excelente balance entre juego narrativo, rítmico e interactivo.
Publicado por Digerati, es una experiencia musical y narrativa ambientada en la década de 1970. En parte juego de ritmo, y en parte arte interactivo, utiliza la conexión entre la música y la memoria como tema central. No hay textos ni diálogo: toda la historia se cuenta a través de la música original del juego (influenciada por bandas como Pink Floyd, Led Zeppelin y Air) y un estilo de arte animado distinto.
Todavía nadie ha comentado ésta publicación. Sé el primero!
Deja tu comentario