Bigger, Faster, Stronger. Better?
Una vuelta por el Oeste Prohibido
Que difícil estar a la altura de una joya como Horizon Zero Dawn, ¿no? El juego de Guerrilla Games que salió allá por 2017 fue una enorme sorpresa en términos de jugabilidad e historia, manteniendo a los jugadores atrapados por horas en un mundo con un trasfondo mágico y misterioso, con mil vueltas, giros y cosas por descubrir. No hay dudas de que fue uno de los mejores lanzamientos de PS4. Y acá estamos, una generación después con Horizon Forbidden West, un título que tiene una muy difícil tarea.
Seis meses pasaron desde que Aloy derrotase a la IA rebelde HADES que amenazaba al mundo con una nueva extinción masiva. Pero a pesar de haberse hecho cargo de la amenaza inmediata, aún quedaban demasiados cabos sueltos: GAIA, la IA encargada de terraformar la Tierra había desaparecido, el resto de las IA subordinadas siguen perdidas y todavía era un misterio el origen de la señal que despertó y dio conciencia a HADES. En consecuencia, el mundo es un desastre ecológico, envenenándose lentamente. En busca de soluciones permanentes, Aloy se embarca con la misión de restaurar a GAIA, y para ello es que viaja (y nos da la excusa de explorar) al Oeste Prohibido, una zona que engloba lo que hoy serían parte de California, Nevada y Utah, repleta de nuevas máquinas, tribus y peligros.
Si algo tuvo Horizon Zero Dawn que enamoró a muchos jugadores fue la profundidad de la historia y el desarrollo de los personajes, especialmente al tratarse de un juego de mundo abierto. Forbidden West toma la antorcha y cumple con creces. Era difícil mantener el ritmo y sorpresa con todas las revelaciones del juego anterior, pero Forbidden West no sólo responde todas las preguntas en las primeras horas, sino que nos presenta un montón de interrogantes nuevos para dirigir el resto de la aventura. Que puedan mantener este nivel en una secuela es impresionante.
Otra gran evolución es lo que han hecho con el desarrollo de personajes. Aloy, en la primera entrega, al ser una exiliada, era bastante parca y solitaria. En esta nueva entrega, con la vuelta de viejos aliados y la aparición de nuevos, se explora la apertura de la protagonista a la colaboración y la ayuda de otros. Agrega un nuevo nivel de profundidad al personaje, y hace que la evolución entre un juego y otro sea palpable.
Por supuesto, la historia nos lleva a explorar una nueva sección de esta Norteamérica post-apocalíptica tan particular, y es aquí donde Forbidden West brilla al máximo. No sólo nos encontraremos con nuevos ambientes amplios y hermosamente diseñados, sino que la exploración de estos escenarios se ha desarrollado mucho más que en el título anterior, con la inclusión de verticalidad y nuevos ítems.
Por empezar, contaremos con un "pullcaster", un aparatito que hace las veces de gancho y ayuda a trepar rápidamente ciertas secciones. Y hablando de trepar, la escalada es una de las mejores adiciones que se han podido hacer en este juego. Uno de los mayores problemas de Zero Dawn es que los puntos de escalada son predeterminados, mientras que en esta ocasión, tenemos mucha, muchísima más libertad en el mundo abierto, pudiendo colgarnos de casi cualquier lado. Todo se siente mucho más natural.
Otro aparatito interesante es el "shieldwing glider", que nos permite planear al saltar desde grandes alturas. Este elemento está obviamente robado/inspirado por Breath of the Wild, pero no deja de ser una inclusión maravillosa. Todo lo que sube tiene que bajar, y así como podemos escalar y planear, también podemos bucear. La exploración subacuática es, sin dudas, uno de mis elementos favoritos, con escenarios hermosamente diseñados y diversos, y con sus propios desafíos.
Y si, sumemos nuevas máquinas y monturas (incluyendo una especie de pterodáctilo) y tenemos con que sentirnos maravillados durante horas. El único aspecto negativo que encuentro en este apartado es la falta de fluidez en los movimientos de Aloy. Más de una vez me encontré pensando que el personaje carecía de peso, o que las acciones se veían cuadradas o rotas. Esto último es especialmente notable al escalar, donde el clipping es bastante molesto. También la velocidad y fluidez del movimiento se pueden ver interrumpidas por la ausencia de un botón de parkour o la falta de automatización a la hora de enfrentar obstáculos pequeños. Si bien no es un gran problema y no arruina la jugabilidad de ningún modo, no dejan de afectar en alguna manera a la experiencia.
El camino de la cazadora
A diferencia de la exploración, el combate tiene muchas menos novedades. Es a todas luces casi un calco del primer juego con algunos pocos agregados que nos da opciones, pero hace poco por cambiar o mejorar la experiencia. Esto no es necesariamente malo, ya que el sistema del primer juego es impecable, y todo lo que esperamos está ahí: una transición cómoda entre sigilo y combate abierto, así como una enorme variedad de movimientos, armas y trampas que permite a cada jugador armar su propio estilo de juego.
Entre los nuevos agregados, uno de los más interesantes son las habilidades especiales. Tenemos siempre dos a disposición, y cambian bastante unas de otras dependiendo del árbol de habilidades del que provengan. Por un lado tenemos ataques especiales con las armas, que en general se reducen al disparo de mayor cantidad de municion (una de las primeras, por ej, es un disparo de tres flechas en arco). Son muy útiles al usarlos con municiones elementales, como hielo o ácido. Hay que tener en cuenta que gastan una barra de estamina que se recupera con el tiempo.
Por otro, las oleadas de valor son algunas de las más poderosas y útiles habilidades del juego. Se trata de movimientos que pueden cambiar por completo el ritmo de una batalla si se usan en el momento justo, y cada activación viene precedida de una pequeña animación muy copada. Estas se usan con puntos de "valor" que se obtienen utilizando juego táctico (sigilo, trampas, combinación de armas, apuntar a puntos débiles).
Y hablando de habilidades, el árbol de las mismas está ampliado y mejorado, agregando mejoras muy necesarias en el combate cuerpo a cuerpo, que se vuelve una opción mucho más útil que en el primer juego; y más opciones de combate montado.
No hay que olvidarse de las armas nuevas, algunas de las cuales son muy, muy divertidas. Una de mis favoritas, el guantelete desgarrador, lanza discos anti-armadura que vuelven a vos, y si los agarrás tres veces, podés lanzar un ataque aún más poderoso. Lo que me divierto con eso no tiene nombre.
En definitiva, el combate es igual al del primer juego, pero con los agregados suficientes como para especializar aún más el estilo de cada jugador. Me hubiese gustado alguna diferencia más marcada, pero me gusta tanto el estilo de Zero Dawn que tampoco llega a ser un gran problema.
Un hermoso apocalipsis
¿Qué decir del apartado gráfico y artístico de Forbidden West? El juego se ve precioso, con escenarios más grandes, coloridos y variados. Y esto es decir mucho, si tenemos en cuenta que Zero Dawn ya era hermoso. El nivel de detalle en las máquinas y los modelos de personaje a veces te dejan con la boca abierta. Pero, ¿para qué usar palabras? Hay subidos y subiremos más imágenes y videos en la página y el canal de YouTube para que puedan admirar esta belleza en toda su gloria.
Lamentablemente, un juego de este tamaño no suele estar libre de problemas. En este caso, son muy frecuentes los glitches de iluminación y las caídas de frames cuando hay demasiada acción en pantalla (me trajo recuerdos de las épocas de 8 y 16 bit), al punto que alguna que otra vez tuve que reiniciar el juego. El clipping puede ser también bastante molesto en más de una ocasión. Son todos problemas que espero se resuelvan con updates, pero que por ahora siguen estando ahí.
Conclusiones
La vara que dejó Zero Dawn es tan alta como las expectativas de Forbidden West. La tarea de superar al primero, o incluso de estar a la altura, era muy ardua. Superar estaba fuera de discusión, ya que el nivel de asombro que logró Zero Dawn era casi imposible de volver a replicar. Estar a la altura, sin embargo, es algo que Forbidden West cumplió con las mejores notas: supera a su predecesor en materia de exploración y mantiene el excelente nivel de combate, con algunos nuevos agregados y máquinas desafiantes. En la parte de historia, también se mantiene a la par, y si bien no genera la misma impresión que en el primero, no deja de ser atrapante.
Definitivamente una gran secuela, y si te gustó el primero, es imposible que no te guste el segundo. Otra gran joya para las consolas de Sony.
Lo mejor
· Los nuevos escenarios.
· La historia.
· El desarrollo de personajes.
· El nivel gráfico.
· Las mejoras en la exploración.
Lo peor
· Varios glitches.
· La fluidez de los movimientos de Aloy deja un poco que desear en más de una oportunidad.
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