Tenía una frase muy cool, pero se perdió y nunca volverá a ver la luz. Leer más »
Email: prensa@playnomore.comEl nuevo intento de Bioware por volver a la cima de los desarrolladores de RPG.
Algo que ya parece ser una tradición en Dragon Age es que no hay un compromiso en cuanto al sistema de juego. Dragon Age: Origins fue un RPG de la vieja escuela, al estilo Baldur's Gate (los primeros dos) pero perfectamente adaptado a los estándares de su generación; Dragon Age 2, sin embargo, fue en una dirección totalmente diferente, cambiando lo estratégico por la acción pura; Inquisition logró un equilibrio entre ambos estilos, proponiendo un combate con mucha acción sin dejar de lado cuestiones estratégicas como posicionamiento y administración de recursos. Ahora tenemos Veilguard, que vuelve a proponer lo que para mí es un retroceso, yendo directo a la acción y reduciendo y hasta eliminando cualquier necesidad de estrategia. Si bien está muchísimo mejor logrado que Dragon Age 2, no deja de sentirse más como un hack n' slash que un juego de rol.
Independientemente de las armas y subclase que elijamos, el combate tiene elementos cada vez más comunes en los hack n' slash, como lo son el parry y el esquive, movimientos que pueden dar pasos a ataques más poderosos de nuestro lado. El sistema de aliados viene a complementar este estilo de juego, ya que si bien no podemos utilizarlos activamente, sí podemos ordenarles qué ataques realizar para que puedan combinarse con los nuestros, como sucedía, por ejemplo, en Mass Effect. Lo más interesante y entretenido del combate es, justamente, combinar ataques para causar efectos especiales en los enemigos, los cuales luego pueden ser explotados para generar ataques de área bastante destructivos.
La exploración sufrió también cambios respecto a su antecesor. El estilo de mapas abiertos se dejó de lado por niveles muchos más lineales para las misiones principales, pero con desvíos que nos obligan a revisitarlos con diferentes personajes si queremos conseguir todo lo que ofrecen. Si bien hay lugares más abiertos, como una zona nexo entre mapas donde se pueden cumplir diversas misiones secundarias, el juego hace poco por animar la exploración. El resultado son mapas mucho más detallados pero con mucho menos para hacer.
El guión, por otro lado, puede sufrir un poco debido a limitaciones de la trama. Mientras que, en los juegos anteriores, nuestro personaje era lanzado a la aventura sin quererlo, el protagonista de esta entrega, Rook, es un héroe hecho y derecho y fue reclutado para salvar al mundo. Eso implica que no se pueda jugar como un villano o un personaje cruel. Además, el sistema de diálogos también sufre de estas limitaciones, ya que la mayoría de las veces tendremos tres opciones de respuesta: positiva, sarcasmo o defensiva, pero más allá de un ligero cambio de tono para cada una de estas opciones, el dialogo no cambia demasiado ni nos permite hacer un Rook personalizado. El viejo dilema entre contar una historia y dar libertad al jugador, por el que cada quién verá que prefiere.
Anunciado durante The Game Awards 2018, es una nueva entrega de la franquicia de acción y rol. En junio de 2022 BioWare se reveló que su nombre oficial sería Dragon Age: Dreadwolf, pero en junio de 2024 finalmente se rebautizó como Dragon Age: The Veilguard. Cuando los dioses corruptos se liberan de siglos de oscuridad, las probabilidades estarán en tu contra. No puedes hacer esto solo. Reúne un equipo de siete compañeros, cada uno con vidas ricas y profundas historias. Estos son personajes de los que entablar amistad e incluso enamorarse. Entre ellos, un asesino, un nigromante y un detective aportarán cada uno su propia experiencia y habilidades únicas a la lucha. Nunca estás solo; decide a quién llevar a la batalla y juntos enfrenten a demonios, dragones e incluso dioses antiguos.
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