Leandro Bordino
Redactor
Leandro Bordino / Cloud

Soy amante de los videojuegos desde que tengo memoria y disfruto mucho escribir sobre ellos. La música es mi otra pasión, me encuentro estudiando en el Conservatorio Manuel de Falla y con suerte algún día compondré la banda sonora de un juego. Leer más »

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01 de Enero del 2020

[Especial] Lo mejor y lo peor de 2019

Se fue otro año de puro gaming, con grandes lanzamientos y otros no tan oportunos. El staff de playNOmore se reúne nuevamente para contarnos qué fue lo que más disfrutaron y lo que hubieran preferido no jugar en 2019.

Este año debo reconocer que es uno de los años que menos juegos he jugado, ya sea por falta de interés o cuestiones laborales; comunmente falta de tiempo. Pero he puesto mis garras en algunos de los más destacados, como a principio de año cuando no dudé ni un segundo en comprar el fabuloso remake de uno de los mejores survival horror de todos los tiempos, Resident Evil 2. Y, aunque para mucha gente parecía un serio candidato al título, lo cierto es que nunca lo vi de esa forma. Me pareció un gran juego, mucho más dinamico que el original, pero no me dejó el sabor dulce que a mucha gente parece haberle dejado.

Pero apenas unos meses después, en marzo, pude probar Sekiro: Shados Die Twice y me encontré con una aventura fascinante, con un arte visual y sonoro impecable y una jugabilidad irresistible. Apadrinado por el creador de la serie Souls, Hidetaka Miyazaki, el juego dio que hablar durante todo el año gracias a su endiablada dificultad y jefes bizarros. Un hermoso sufrimiento, un juego que nos dejó marca a varios, Sekiro es mi elección como el mejor del año.

Como comentario aparte, este año probé un clásico atemporal que nunca había jugado, el magistral Castlevania Rondo Of Blood de PC Engine CD, de 1993. Otra obra maestra que se transformó en uno de mis juegos preferidos de toda la vida, y seguramente el mejor Castlevania que pude haber jugado.

Y por esa falta de tiempo que nombraba al principio, y por ser mucho más selectivo con lo que jugué, es que no tengo realmente decepciones o un candidato a lo peor del año. Podria decir que "safé" en ese sentido.

Antes de comenzar estas líneas, me di un lindo paseo por lo que fueron todas mis reseñas del año. Como ya me ha pasado en anteriores versiones de este artículo, caigo en la cuenta de que se pasaron los 12 meses y realmente no jugué a lo más destacado de ellos. En esta ocasión, títulos como Sekiro, Death Stranding o Resident Evil 2, entre otros, no podré seleccionarlos porque no han pasado por mi mando aún. También se debe a que soy buen compañero y les dejo los juegos populares a mis colegas redactores (aguantá...), siendo yo el Indie Collector del staff (aguantá parte 2). Sin ir más lejos, esto es lo que elegí.

Si tengo que hacer una comparación con los juegos nominados en los recientes The Game Awards, he probado uno de ellos y fue Control. Pasé unas agradables horas y mi reseña no ha sido negativa, pero tampoco me pareció tan destacado como para elegirlo ganador. Sólo quería mencionar el único fucking AAA que toqué de los buenos, porque también escribí sobre Days Gone y Wolfenstein: Youngblood y... bue (facepalm). Mi ganador de este año es Bloodstained: Ritual of the Night. Como sabrán, es el sucesor espiritual de Castlevania: Symphony of the Night, dirigido por el mismísimo Koji Igarashi, por lo que si disfrutaron de aquel clásico, es más que recomendable que prueben esta entrega. Un castillo enorme, decenas de habilidades, lindos diseños de bichos y bosses, una banda sonora espectacular y más hacen de este uno de los mejores lanzamientos del año. Y hablando de acción en 2D, también les recomiendo Yooka-Laylee and the Impossible Lair, el regreso de este dúo que me sorprendió muchísimo con un título súper pulido, fresco y divertido. Este año también se lanzó la remasterización de Ni No Kuni: Wrath of the White Witch. Si, es un simple port, pero si no lo jugaron se están perdiendo uno de los mejores JRPG de la pasada generación.

Por el lado de lo flojo, he jugado una buena cantidad de títulos que pasaron sin pena ni gloria, y los pueden encontrar en la sección de análisis. No voy a hacer tantas menciones, pero hay una en particular que no quiero dejar afuera, y es la de Oninaki. No es mi selección a peor del año, pero sí a la decepción. Luego de dos hermosos juegos de parte de Tokyo RPG Factory, esperaba mucho de esta entrega, pero fue un retroceso total. Pero lo que más me deprimió es que esperaba nuevas melodías del brillante compositor Tomoki Miyoshi, y por razones que desconozco no participó de este lanzamiento. Maldita sea. Pero no, el peor que jugué este año fue Vane, y qué gracia me da que también fue la primera reseña que tuve; empecé 2019 de forma muy prometedora (?). Le tenía bastante fe a este juego ya que contó con varios ex-desarrolladores de The Last Guardian. Lamentablemente vino cargado de bugs y problemas de gameplay, por lo que la experiencia fue un poco deprimente. Reconozco que tenía buenas ideas y ambientación, pero realmente no lo pude disfrutar.

Sin dudas, el mejor juego de mi año es el ganador del GOTY: Sekiro: Shadows Die Twice. From Software siempre garantiza calidad, y en este caso no fue la excepción, creando un mundo maravilloso, colorido, lleno de vida y también de sombras. Y, ¿qué hablar de la jugabilidad?, ha llegado casi a un punto de perfección. Merecidísimo juego del año, y mi elección personal.

Otras lindas joyitas fueron Blasphemous y Dark Devotion, ambos soul-like, pero mezcla con metroidvania el primero; y con rogue-like el segundo. Divertidas plataformas indies, con arte interesante y buena jugabilidad. Por último merece una mención especial Ace Combat 7: Skies Unknown. Una saga que siempre me gustó y nunca me deja con las ganas.

Por suerte no me tocó jugar cosas demasiado malas. Algunos juegos mediocres, si, pero divertidos al final del día. Las excepciones pueden ser Subdivision Infinity DX, un simulador de naves indie aburrido y sin personalidad; y la versión remastered del Sniper Elite 2. No se que esperaba con ese último... es igual de malo que cuando lo jugué la primera vez, pero con mejores gráficos. Lineal hasta el aburrimiento, muy poco balanceado y con un stealth penoso.

Por suerte, lo bueno este año ha pesado más en la balanza.

Estoy consciente de que me faltaron muchos juegos por jugar en 2019: SeKiro, Death Stranding o Resident Evil 2 son algunos de los títulos que más ganas tengo de probar. Estoy aún más conciente que yo estoy creciendo y mis prioridades comienzan a ser otras que probar todo lo que el mercado ofrece. Sumado a esto, la estabilidad económica de Argentina hace de esto cada vez algo más difícil y seguirá aumentando esta dificultad.

Este año fue también el año de la Switch y eso también me deja y dejará sin probar muchos títulos, pero hubo uno que este año supo captar mi atención y disfrutarlo. No sólo fue una sorpresa a nivel jugable, sino que su historia y personajes fueron todo un avance. Estoy hablando de la quinta entrega de Gears Of War. The Coalition hizo un excelente trabajo y espero con mayor ansias que nunca su sexta entrega para ver cómo se desenvuelve la historia de este nueva saga.

Crackdown 3, si bien tenía una jugabilidad “divertida”, no era la mía. Romper por romper no es mi estilo y podría decir que su estética era interesante... ¿tal vez? Pero estamos hablando de un juego triple AAA con años de espera, años de trabajo y años de conflictos laborales (vale aclara a su favor). Y acá estamos, hablando del producto final, y yo puedo entender que un juego sea malo por los millones de problema de desarrollo que tuvo, pero esto no quita que sea lo peor que jugué en el año.
Otro año más se fue, y eso significa otro ciclo lleno de gaming. En 2019, a diferencia de años anteriores, tuve la oportunidad de jugar varios títulos "de salida", en su momento máximo de popularidad y relevancia. También, como suele suceder, el tiempo disponible para jugar es escaso, y hay muchos títulos que me quedaron en el tintero. 

En mi caso particular, y obvio en mi totalmente subjetiva y humilde opinión personal, el juego que más me gustó de este año es Resident Evil 2. Si bien los jugué de chico, como casi todos, en los últimos años me hice bastante fan de la franquicia y es una de mis predilectas. Antes de jugar a la remake, volví a pasar el original (los 4 escenarios). Disfrutando la edición de este año, no pude dejar de maravillarme. Todos los aspectos de RE 2 Remake son sublimes, y forman un producto que puede apelar tanto a fans como a nuevos jugadores.

También me parece oportuno hacer algunas menciones especiales, tanto de los que jugué como de los que todavía no tuve la oportunidad: de los que no jugué, al que más le tengo ganas es al Metro Exodus, el cierre de la trilogía de una saga de juegos que me gustan mucho. Y ahora menciono los obvios: Sekiro: Shadow Dies Twice, Control, y, sin lugar a dudas, Death Stranding. Obviamente que el concepto no me termina de cerrar, a pesar de todos los comentarios que vengo escuchando desde su salida, y sin embargo me siento inevitablemente atraído hacia la nueva obra de Hideo Kojima, siendo Metal Gear Solid una de las sagas de juegos que más me marcó como gamer.

Y de los que jugué, puedo recordar el Crash Team Racing: Nitro Fueled, otra remake hecha y derecha de un gran clásico. Y, si bien no lo pude completar todavía, otro título que me sorprendió gratamente del 2019 es el reciente Star Wars: Jedi Fallen Order.

No sé si puedo elegir un "peor juego del año", pero sí puedo decir el que para mí fue la decepción del año. Y sí, estoy hablando de Kingdom Hearts 3. KH se convirtió en una de mis sagas de cabecera desde que me limé los dos primeros títulos en las épocas de PlayStation 2, a pesar de sus historias atravesadas y por las que tenías que hacer un esfuerzo por seguir, incluso entre la primera y la segunda entrega. Fueron muchos años esperando el gran final, y la verdad que me decepcionó por varios lados. Primero que nada, se sintió como un juego incompleto, al que le faltaba bastante contenido. Algo así como le pasó a Metal Gear Solid V. La historia de casi todo el juego es irrelevante, durante los mundos de Disney que visitamos no pasa nada, el plot no avanza, y terminan metiéndote todo de prepo en las últimas horas de juego. Un nivel de dificultad que no es el característico de la saga hace que la maravillosa jugabilidad no logre destacarse. Y bueno, sin comentarios sobre ese final. Aparte, cerramos el año con un avance del DLC, y ya se siente desde los trailers como algo que debió estar incluido en el juego.

Sin lugar a dudas 2019 fue un buen año para el gaming, no espectacular pero muy bueno, y 2020 parece más cargado que nunca, con algunas joyitas en los primeros meses del año y la salida de las nuevas consolas de sobremesa de Sony y Microsoft hacia fines del mismo.
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