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BioShock Infinite
Gabriel Pizarro
Redactor
Gabriel Pizarro / Electric

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Email: prensa@playnomore.com
31 de Marzo del 2013

Análisis de BioShock: Infinite - PC

BioShock: Infinite tiene la difícil tarea de superar o, al menos, igualar, lo que el BioShock original significó para la industria y el público en general. Con una nueva ciudad a explorar y las mismas mecánicas de juego que hicieron de la primera entrega una obra de arte, este nuevo título parece tener todas las armas para lograr tan difícil cometido ¿Podrá llegar tan alto?

El arte de la narrativa


Cuando BioShock vió la luz, allá por 2007, revolucionó a la industria con un tipo de narrativa que pocos juegos han podido igualar, desarrollando una historia intensa sin interrumpir la acción en ningún momento. Con BioShock: Infinite, no solo se vuelve a este magistral modo de contar historias, sino que incluso logra un mejor desarrollo que su antecesor.

En esta oportunidad encarnamos a Booker DeWitt, un detective privado con un intenso pasado en la caballería de los Estados Unidos y como agente de la Pinkerton, quién es enviado a rescatar a una misteriosa chica como "pago" para saldar una importante deuda de juego. Así es como Dewitt llega a la, en apariencia, beatífica ciudad flotante de Columbia, donde descubrirá muy pronto que incluso el más virtuoso puede ocultar los más terribles pecados.
La historia, ubicada en el año 1912, se inicia con una narrativa y personajes sacados de las películas Noir o cine negro. Así tenemos en DeWitt al típico detective torturado, quien es enviado a cumplir un trabajo que cada vez irá complicándose más. Por supuesto, no se agota en este género y, de a poco, la trama dará giros cada vez más complejos e interesantes, que no dan un minuto de descanso, trabajando con un ritmo impecable y personajes muy bien construidos. Es de notar que, esta vez, el protagonista participa del diálogo, de modo que del típico "héroe silencioso" se pasa a alguien mucho más interesante y que puede despertar una mayor simpatía en el jugador.

Si bien el guión principal es uno de los mejores que he podido presenciar en los últimos años, un premio especial se merece el "background" de la historia. Así como en el Bioshock original, con Rapture se exploraba la filosofía del objetivismo y la desregulación del mercado, en Infinite se tratan temas de interesante tinte político, siendo el principal la doctrina del Destino Manifiesto y el excepcionalismo americano, pero también pasando por la explotación laboral, el racismo y la ultilización política de la Historia. Esto, tal vez, pueda parecer algo pesado, pero está integrado tan bien dentro de la narrativa, que no impide en ningún momento el desarrollo de la trama principal y da a la vez al juego una profundidad de la que carecen la mayoría de los títulos.

Un FPS diferente


Son pocas las cosas que han cambiado respecto a las mecánicas del BioShock original. En esta nueva entrega, volvemos a hacer uso de los plásmidos (llamados aquí "vigor") con una de las manos, mientras disparamos las diversas armas con la otra. Gracias al uso de plásmidos, un juego que de otro modo sería puro disparo, se convierte en un shooter bastante estratégico, en el que podemos hacer uso de nuestros alrededores para maximizar el daño a los oponentes. A esto podemos sumarle uno de los elementos nuevos, que es el poder del que Elizabeth (la chica a quién debemos rescatar y que nos acompañará durante casi toda la aventura) hace uso, que consiste en abrir grietas en la realidad, haciendo aparecer objetos en el escenario que ayudan a plantear el combate. Una adición más que acertada, y que pone a Bioshock: Infinite por encima del resto de los juegos en primera persona.
Los elementos RPG que han caracterizado a la saga, se han pulido aun más, obligándonos a decisiones más pensadas, en cuanto a que equipamiento utilizar y que cosas mejorar, ya que las opciones son mayores. Esto vale también para el combate, puesto que el sistema de daño se asocia al poder de las armas, más que al lugar de impacto, de modo que un tiro en la cabeza, por ejemplo, no siempre es muerte segura. Del mismo modo, cada vez que "morimos" y continuamos, lo hacemos con una penalización en dinero y vitalidad propia y aumento de la enemiga. Elementos más "clásicos", pero no lo suficientemente engorrosos como para ahuyentar a quien no guste de los juegos de rol.

La IA de los enemigos es correcta, y la variedad un poco mayor que en la primera entrega, volviendo el combate un poco más interesante.
La navegación tampoco sufre grandes cambios. Una vez más nos encontramos en una enorme ciudad para explorar, en la que hay que volver de manera frecuente sobre nuestros pasos, alejándose de la linealidad típica de los FPS. El agregado más interesante en este apartado, es un arma que toma la forma de ganchos giratorios, que pueden usarse tanto en el combate cuerpo a cuerpo, como para colgarse de varios lados, o viajar por los rieles que conectan las distintas "islas", sumando de este modo, un elemento más a la estrategia de combate.

Testamento de una generación


Gráficamente, BioShock: Infinite es alucinante. Con un nivel encima de la media, y una dirección de arte maravillosa, el juego pinta un ambiente perfecto para la época en la que se ubica. Sin duda, se ha hecho un extraordinario uso del ya envejecido Unreal Engine 3, sacándole todo el jugo posible para lograr tan buenos visuales. Colores brillantes, diseños de rayas y, por supuesto, una banda sonora cuidadosamente planeada, con temas de época, que nos transporta y nos sumerge en un mundo que no nos cansamos de admirar.
La música merece su párrafo aparte, ya que no solo disfrutamos de las canciones de principio de siglo, como se mencionó, sino que el resto de las melodías se aplican a cada momento del juego de manera correcta, con tonos tranquilos, a veces inocentes, y otras veces dramáticos, mientras recorremos las calles de Columbia, que pueden de repente saltar en una sinfonía apremiante cuando se presenta algun peligro.

Historia de una ciudad


No podemos evitar mencionar a la gran protagonista del juego: la ciudad flotante de Columbia. Irrational Games ya nos había sorprendido con su imaginativa Rapture, y es increíble que hayan logrado el mismo nivel de asombro con Columbia, otorgándonos una experiencia que se siente a la vez similar y completamente diferente.

Apenas entramos por las puertas de la metrópolis voladora, nos encontramos con lo más cercano a un Edén en la tierra. Calles limpias, rosedales florecidos por doquier, gente feliz paseando, niños jugando, colibríes que dejan la timidez de lado para acercarse a nosotros... y todo dominado por un omnipresente color dorado, resultado de la luz del sol pasando a través de la cortina de nubes.De a poco, sin embargo, nos damos cuenta que este Paraíso esta más cerca del Infierno, y la manera en la que los desarrolladores nos hacen percatarnos de la distopía que representa Columbia, se encolumna en la maravillosa narrativa de la que el juego hace gala. A diferencia de Rapture, que ha sido destruida por sus propios habitantes cuando llegamos, Columbia se nos presenta como una sociedad ideal en perfecto funcionamiento. Pero pequeños detalles aquí y allá dan al ambiente un aire de engaño: algún cartel, alguna persona que no parece tan feliz, alguna conversación de transeuntes, alguna "maravilla tecnológica" que parece más un castigo que una bendición. La fea cara de la ciudad va apareciendo al principio de manera sutil, pero haciéndose patente de una forma cada vez más fuerte, siempre en un espiral descendente que nos atrapa y no nos deja escapar, dejándonos con ganas de saber más.

Conclusiones


Dicen que, al final de las generaciones de consolas, es cuando se pueden ver los mejores juegos; y vaya que este es el caso. ¿Qué más puede decirse de esta maravilla? Con gráficos y arte maravillosos, una historia interesante, profunda y atrapante, personajes atrayentes y bien construidos, mecánicas de juego divertidas y sin fallas estamos, sin lugar a dudas, frente a uno de esos juegos que pueden considerarse como arte. Si pudiese darle un 11, se lo daría.


Lo mejor
- Gráficos.
- Jugabilidad.
- Historia.
- Música.
- Personajes.
- La ciudad de Columbia.

Lo peor
- En algún momento se termina.
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Ficha del juego
BioShock Infinite
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BioShock Infinite
  • Empresa
    Irrational Games.
  • Origen
    Norteamérica.
  • Fecha de lanzamiento
    26 de Marzo de 2013.
  • Plataformas
    360, PS3, PC.
  • Descripción

    La tercera entrega de Bioshock llega, trayéndo un mundo totalmente opuesto al que conocíamos. Ya no recorreremos las profundidades de Rapture, sino que esta vez llegaremos a una ciudad flotante, llena de nuevos peligros, enemigos y protagonistas.

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